miércoles, 3 de abril de 2013

El carné del pastor evangélico

Allí donde Dios erige una iglesia, el demonio siempre levanta una capilla; y si vas a ver, encontrarás que en la segunda hay más fieles.
Daniel Defoe
Sabido es que en casi todos los caseríos y pequeños centros poblados amazónicos, la religión evangélica se ha ido imponiendo de forma limpia por sobre la católica, parte de esto se debe a que los pastores evangélicos son mucho más dinámicos, constantes y decididos en su tarea evangelizadora.
En una de las localidades de la cuenca del río Napo, que momentáneamente dejaremos en el anonimato, la práctica del culto religioso hubiera caído en el total olvido, de no ser por la aparición de una familia proveniente del río Tigre, el patriarca, llamado Melgar Sanchi, se presentó ante la población como un hombre de Dios y un pastor evangélico dispuesto a levantar de las cenizas la casa del señor.
Los pobladores lo recibieron con beneplácito, más de un anciano elevó sus brazos al cielo en señal de agradecimiento, ya que la palabra de Dios al fin llegaría a muchas almas extraviadas.
Solo se necesitaron tres días para levantar el templo, desde aquel momento los cultos se realizaban metódicamente dos veces por semana, los diezmos eran entregados puntualmente, además, como es costumbre en la iglesia evangélica, el pastor al no estar facultado para laborar en otros ámbitos que no sea en la prédica del evangelio, debía recibir la primicia, que no es más que una ofrenda o gesto de amor por parte de cada creyente, consistente en la donación de víveres como yuca, plátano, carne de monte, pescado o recibir como obsequio la primera camada de animales que los fieles estén criando, sean gallinas, cerdos o reses. En suma, todo producto que cubriera los requerimientos alimenticios del pastor y su familia.
Sin embargo, luego de un tiempo la situación fue cambiando, los cultos que otrora rebosaban de fieles, ahora lucían desolados, lo mismo ocurría con los diezmos y con la entrega de víveres. El pastor al ver la integridad de su organización amenazada, empezó con una sutil campaña de intimidación hacia aquellas ovejas descarriadas que están desafiando al señor con su arrogante actitud…, lamentablemente para sus intereses, la formula no resultó y la iglesia, a menos de un semestre de su inauguración quedó reducida a su mínima expresión.
El pastor durante todo este tiempo había mostrado un ejemplar e intachable comportamiento, del mismo modo su joven esposa y sus siete hijos, los mismos que además formaban parte del coro de la iglesia. La familia, dedicada en cuerpo y alma a la obra del señor, nunca se dio el tiempo para establecer una chacra, o fortalecer la crianza de sus animales, su casa era poco más que una choza donde lo único que sobresalía era el cajón que en los buenos tiempos se utilizaba para colectar los víveres que los crédulos campesinos se esforzaban por llenar a diario.
Ante este nuevo escenario, el pastor decidió darse un tiempo para efectuar un profundo estudio bíblico y reflexionar sobre las vicisitudes de su empresa, y aprovechó ello para visitar a un familiar en una comunidad vecina. Se despidió de sus fieles por dos semanas, y prometió volver con renovadas fuerzas.
El día que regresó a su comunidad, los pobladores se encontraban en plena obra pública, saludó a todos y vio el momento propicio para vender su producto. El agente comunal no se lo permitió, vete a otro lado Melgar, a nosotros ya no nos vuelves a engañar - le dijo, todo el pueblo lo ignoró y continuaron con su tarea.
El pastor se puso a un lado sumamente contrariado, miro en derredor suyo y divisó al viejo Bienaventurado, Bien – le dijo, ¿me puedes explicar qué es lo que ha pasado, por qué la gente está chúcara? Hum – le respondió el anciano. No te hagas el loco Melgar, acá ya todos saben que eres un completo fraude, te vieron Melgar, te pillaron, fue mi ahijado el que nos dio la novedad.
No sé qué pudo haber dicho tu ahijado, pero lo que sea, se puede aclarar – respondió el pastor. A ver, aclara entonces como es que te venció la vanidad y fuiste a bailar música mundana y a emborracharte en la casa de tu hermano durante dos días celebrando el cumpleaños de tu cuñada - le recriminó iracundo el anciano.
Melgar enrojeció, ni él mismo recordaba con claridad aquel episodio, aún sentía el malestar gástrico después de la brutal borrachera que se había dado por el onomástico de su cuñada, la mezcla de masato, trago y cerveza le había pasado la factura. La fiesta estuvo buena – se dijo para sí mismo, había parrandeado hasta el cansancio con la música psicodélica de los Mirlos, Los Wemblers, Sonido 2000 y Juaneco y su combo. Lo último que recordaba era haber sido sopapeado por su mujer después de haberle tocado las tetas a la María en pleno trance musical. Al día siguiente sus hijos lo recogieron de la calle antes que los búfalos lo pisotearan, pero esto no lo recordaba, se lo contaron.
Todo tiene explicación – respondió, hoy mismo solicitaré reunión comunal para aclarar este tema.
Hermanos míos, sé que a sus oídos han llegado injurias sobre mí persona sobre algunos hechos, los cuales tienen una razón de ser – declamó ante la población que atiborró la única aula del centro educativo. Como ustedes comprenderán, yo soy un pastor reconocido por la Misión Evangélica Interplanetaria, con sede en Estados Unidos, y constantemente recibo capacitación para actualizar mis técnicas evangelizadoras. Lamentablemente hermanos, después de mi último ciclo de instrucción en Iquitos, a la fecha aún no me envían mi carné actualizado de pastor, por lo tanto, si me vieron bailando y tomando fue porque precisamente en estos momentos no estoy facultado para ejercer el ministerio del señor, TENGO EL CARNÉ VENCIDO.
Los pobladores se miraron unos a otros por breves segundos antes de dar rienda suelta a las carcajadas, dicen que las burlas ante tamaña ocurrencia duraron alrededor de cinco minutos. Las autoridades, que en un primer momento habían decido expulsar definitivamente al embustero, reconsideraron esto y le permitieron quedarse en el pueblo como un simple poblador.