viernes, 15 de octubre de 2010

POPULISMO Y SABIDURÍA AMAZÓNICA - NOS ESTAMOS QUEDANDO SIN TECHO

“Produjo, pues, la tierra hierba verde,
hierba que da semilla según su naturaleza,
y árbol que da fruto, cuya semilla está en él,
según su especie. Y vio Dios que era bueno”

Libro de Génesis, capítulo I, versículo 12.

Hace unas pocas semanas, leí una nota en un periódico de circulación regional, en la que se hablaba sobre un futuro programa a ejecutarse a gran escala - en la nota mencionaban que en algunas zonas estaban ejecutando el trabajo a pequeña escala - por una de las agrupaciones políticas líderes en las encuestas, obviamente, si su candidato a presidente regional era el elegido. Digamos que el nombre de este programa era “Techo decente” (se cambió ligeramente el adjetivo para que nadie se indigne), siendo la idea fundamental, propiciar el cambio de las tradicionales crisnejas confeccionadas a partir de hojas y tallos de palmeras como la pona y el irapay, que constituyen elemento importante de casi todas las viviendas de las comunidades rurales y de los pueblos jóvenes, por planchas de zinc o calaminas.
Dejemos de lado momentáneamente el asunto de si lo uno es mejor que lo otro, para analizar en detalle el nombre del programa, nos preguntamos: ¿un techo que no sea de zinc es más decente que otro?, puede que se trate sólo de un juego de palabras, que lo importante no es si suena peyorativo o no la palabra “decente”, sin embargo, considero interesante analizar el tema tomando como punto de apoyo una anécdota ocurrida a un amigo y compañero de trabajo, hace algunos años atrás:
Ysaac P., extensionista rural de gran experiencia en Amazonía, como parte de su trabajo en una cuenca importante en nuestra región, tenía que levantar información socio económica de la zona para poder sentar las bases de su trabajo, para ello contaba con una serie de preguntas, tipo encuesta, una de ellas decía: ¿de qué material está construida su vivienda?, con las respectivas alternativas: a) material noble b) madera, entre otros. Preguntas que realizaba como una forma de entablar conversación y relacionarse de forma inicial con los comuneros.
El trabajo se desarrollaba sin mayores contratiempos, hasta que en una de estas comunidades llegó a la casa de un poblador que era a su vez el pastor del pueblo. Nuestro amigo se presentó, explicó el motivo de su presencia y una vez bienvenido, se acomodó en el emponado bajo un fresco techo de shapaja para proceder con la encuesta. A la pregunta relacionada con el material con la que estaba construida su vivienda, el pastor respondió sin titubear: MATERIAL NOBLE.
Ysaac insistió con la pregunta, intentando explicar además, que material noble no era ni la pona del piso, ni las tablas de las paredes, ni los caibros y crisnejas del techo, sino ladrillos, cemento y calamina. El pastor escuchó toda la cháchara sin mover un solo músculo, totalmente impasible; una vez que Ysaac terminó su explicación, le respondió más o menos lo siguiente: “hijo, cuando tú me preguntas de que material es mi casa y me dices que si es de material noble, pues yo tengo que decir que sí es noble, porque cada parte de mi casa fue construida utilizando los recursos que están en la naturaleza y si lo que te de da Dios a través de ella no es noble, entonces ¿qué lo es?”
El buen Ysaac, ante la contundente respuesta del pastor, no pudo más que darle la razón, y sin más, dejó de lado la encuesta para saborear unos deliciosos caimitos que gentilmente le ofrecía una de las nietas del buen hombre.
Por otro lado, a pesar de las buenas intenciones de muchos políticos (si es que las tienen), su falta de conocimiento sobre el verdadero valor de nuestros recursos y sobre la problemática de los pueblos amazónicos, se evidencia en aspectos tan simples como el que acabo de mencionar, pretender solucionar problemas que quizás no existen (por lo menos no en la proporción que lo muestran), es una forma populista de ganar votos, ofreciendo programas de mejoramiento de vivienda - una mala costumbre en los municipios distritales y provinciales de toda la región -, cuando en lo que deberían insistir es, por ejemplo, en mejorar los canales de comercialización de productos como las crisnejas, orientar la extracción bajo manejo o evitar su sub valorización por parte de intermediarios oportunistas, que desde hace más de cinco décadas actúan impunemente en los alrededores de Iquitos.


Cito textualmente una frase de un interesante trabajo sobre el tejido de hojas de palmera realizado en nuestra región y publicado por el Proyecto Araucaria Amazonas Nauta/Iquitos el año 2005: “El clima tropical de la región amazónica y la disponibilidad del recurso condicionó el tipo de infraestructura adoptado por muchos de los pueblos indígenas que habitaban en esta zona. Las temperaturas altas, unidas a la rápida accesibilidad al material, determinaron un tipo de infraestructura poco elaborada y sencilla, adaptada a las condiciones climáticas y geográficas locales”, entonces, podemos afirmar que los sabios pobladores de está región, no utilizaron estos materiales por puro capricho, sino como una adaptación a las condiciones propias de la zona, su uso es pues además de inteligente, decente, digno, noble.
Experiencias positivas que revalorizan un recurso tan importante para nuestras comunidades como las palmeras amazónicas pueden verse en trabajos realizados por instituciones como AECI, el IIAP a través de proyectos como el Nanay, Nanay – Pucacuro, BIODAMAZ I y II, el proyecto apoyo al PROCREL, CEDIA y otras entidades, trabajos técnicos que deberían ser material consultivo de asesores y técnicos de las diferentes bancadas políticas a fin de establecer planteamientos reales de desarrollo de nuestros pueblos en lugar de constituir programas asistencialistas que son desafortunados empezando por el nombre.

3 comentarios:

  1. Estimado Junior muy interesante el artículo, pero no olvidemos que a pesar de existir los tantos trabajos que comentaste no hay un cambio sólo porque nosostros delegamos a través de la democracia representativa, a personas poco involucradas con la verdadera problemáticas socio ambiental actual...y no es que esté en contra de los muchos trabajos que existen, pero son tantos años y no hay avance mas bien es todo lo contrario...lo que deben recordar los represntantes de los gobiernos municipales y regionales es que debemos seguir fortaleciendo las potencialidades, talentos humanos loretanos que son la base fundamental de avance. Y pienso que no hay falta de conocimiento sobre el verdadero valor de nuestros recursos y sobre la problemática de los pueblos amazónicos, sino es falta de decisión a respetar y buscar armonía entre la conservación y el desarrollo.

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  2. estimado Junior, felicidades por el articulo. En mi opinion si debemos darle credito a los proyectos a los que haces referencia pues han sentado las bases para una cultura de valorizacion del bosque en pie y eso ya es un gran paso. El reto siempre ha sido hacer de estas practicas sostenibles lineamientos de politica eficaces en la region y eso tambien se esta logrando. El camino a recorrer es muy largo pero los esfuerzos por conducir la region hacia un desarrollo verdaderamente sostenible si se han venido implementando gracias, sobretodo, a la iniciativa de las comunidades. Felicidades por el blog

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  3. Silvia, claro que debemos darle crédito y eso es lo que digo en el último párrafo del artículo, sin embargo, parece ser que debemos insistir en la difusión de lo hecho, porque cuando nuestros políticos salen con cada programa disparatado me parece que todo lo hecho no está llegando totalmente y como dice el profesor J. Gashé "sólo estamos ennegreciendo papel", insisto: el programa "Techo indigno" es una pendejada, empezando por el nombre.

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