jueves, 18 de noviembre de 2010

Acerca de nuestra increíble capacidad para discriminar - I

“Para llegar al primer mundo necesitamos un país de ingenieros.
Gastón ha hecho un gran trabajo, pero no podemos ser un país de cocineros”
Luis Carranza, ex ministro de Economía del Perú
                                                    
El ex ministro Luis Carranza, dejó hace unos días la sensación de que en nuestro país, aún cuando un sector  obtenga importantes logros, estos no son suficientes para ser considerados ejemplares, o en todo caso, no se compara a los logros macroeconómicos de sectores como la minería o la industria, lo cual no es ajeno a la verdad. Lo interesante, a raíz de su poco afortunado comentario, es que muestra de forma subrepticia lo que aún somos: un país intolerante y discriminatorio, que se esfuerza de mala manera en vencer prejuicios que han sido afines a su vida colonial y republicana.
Personajes públicos, no hacen sino demostrarnos casi a gritos esta realidad. El presidente del poder judicial afirmó que: “…sólo en un país de maricas se permite que se insulte a la gente sin hacer nada”, si cogemos el tema por el lado de la intolerancia y la homofobia, ¿debemos pensar que para él, marica es sinónimo de cobarde?, por curiosidad, si nos tomamos a pecho lo dicho, tendríamos que preguntarle ¿cuántos países de maricas conoce? En fin, para terminar estas infaustas citas, recordemos la expresión presidencial“...no son ciudadanos de primera clase...”, ¿racista, discriminador?, por supuesto.
Esta actitud no es un caso aislado, las oficinas de creatividad, publicidad y marketing, siempre cometen exabruptos de este tipo, recuerdo dos propagandas a página entera, publicadas a mediados de año en el diario El Comercio. Precisamente el psicoanalista Jorge Bruce[1] analizó una de estas, en la cual se leía lo siguiente “un policía detrás de  una camioneta: te está deteniendo. Detrás de una Pilot Touring: te está escoltando”. La otra era una propaganda de la UPC en dos columnas: en la primera se leía “futuro imperfecto” y sobre esta frase mostraba la imagen de un clásico gorro de albañil hecho de periódico viejo. En la segunda columna se leía “futuro perfecto” y arriba de esas líneas se mostraba la imagen de un birrete. Finalizaban con un contundente “tú decides”. Ambas publicidades contenían tintes discriminatorios, aunque en una primera lectura pasen desapercibidas.
Sobre publicidad, un ejemplo internacional de intolerancia que siempre se me viene a la mente es la que hace unos años difundió la cadena MTV, en ella se veía a un “hombre mosca” en una habitación inmunda, regocijándose junto a un televisor donde se ve el videoclip de la canción “Macarena”, en un determinado momento el hombre mosca observa “algo” que llama su atención por una ventana lateral, quiere llegar a ese algo, pero no puede, pues se lo impide el vidrio de la ventana, lentamente la cámara que muestra la escena, cambia de plano y vemos que ese algo era nada menos que un poster del cantante Cristian Castro, el mensaje era claro: esa música es basura, por lo tanto nosotros no la difundimos.
En el caso de las propagandas locales mencionadas, estas salieron de circulación ante la lluvia de críticas de diversos sectores, pero que quede claro: no fue por iniciativa propia y eso ocurre porque nuestros mejores publicistas (me imagino pitucos a la mayoría)[2] tienen enraizados estos prejuicios, y en su desempeño profesional, estos se expresan de forma natural. Por eso, para corregir tales fallos, alguien de fuera debe notificarlos y volverlos a la realidad.
Similar fue el caso de un abogado invidente en el Cuzco[3], quien fue elegido fiscal, solo porque llevo a juicio su caso, ya que el Consejo Nacional de la Magistratura lo había separado del concurso por ser ciego, sin considerar sus méritos académicos y profesionales. Un ejemplo cercano de este tipo ocurrió en Iquitos, cuando la SUNAT les negó el RUC a ocho personas por ser sordas, problema que se resolvió previa intervención de la Defensoría del Pueblo[4]. Es necesario resaltar que estas rectificaciones no solucionan el problema de fondo, el cual, podríamos decir - olvidando que soy biólogo - está en nuestros genes, en nuestra esencia y claro, en nuestro pensamiento colectivo.
Sin embargo, esta situación no es reciente, es omnipresente y constante. Todos los días y en todas partes hay claros ejemplos de intolerancia y discriminación en diversos aspectos y a toda escala. Me dan la razón los problemas raciales en países como EE. UU., con políticos intransigentes como Jan Brewer y grupos en extremo conservadores como el Tea Party, que no hacen sino recordar – salvando distancias – a otros grupos radicales como los neonazis o cabezas rapadas y el Ku Klux Klan.
Pero no solo existe discriminación a raíz de aspectos socioeconómicos, socioculturales o políticos, la religión excluye sin mayores atenuantes a las mujeres ¿o acaso ya se eligió alguna vez un Papa, obispo o cardenal de sexo femenino?, en el aspecto deportivo, en Europa son frecuentes los insultos segregacionistas a jugadores en los partidos de fútbol, sin ir muy lejos,  J. Soregui, hace un tiempo escribió en su columna del diario La Región, acerca de los calificativos racistas que nuestra gente profiere a jugadores de equipos que se enfrentan a nuestro glorioso CNI.
Precisamente nosotros, los charapas, somos presas y depredadores en cuanto a intolerancia y discriminación, olvidándonos que en nuestro país y en nuestra región “el que no tiene de Inga tiene de Mandinga”.


[1]http://intercambiofilosofico.blogspot.com/2010/06/jorge-bruce-el-poder-de-los-suenos.html
[2] ¿Díganme si el término pitucos en este contexto no suena discriminatorio?
[3] http://discapacidadaccion.blogspot.com/2009/11/sentencia-favorable-favor-del-abogado.html
[4] http://proycontra.com.pe/2010/11/16/sunat-nego-ruc-a-sordos/


2 comentarios:

  1. para intentar regionalizar - siempre en mi irredente intento de ser regionalista - el que no tiene de inga y mandinga tiene de curichimba

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  2. Buen dato, lo tendré en cuenta para futuras referencias...

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